Un juego de debate en el que puedes decirlo todo
Tu rol, lo que viste anoche, quién te lo contó: no hay nada que no puedas decir, y eres tú quien decide qué callar. Las conversaciones aparte, en privado, están permitidas. La única regla absoluta es no mostrar nunca tu pantalla. Y morir no te hace callar: sigues hablando hasta que se revelan tu bando y tu rol, pero nunca los revelas tú, porque sigues jugando para los tuyos.




